Desde la Región de Magallanes a Concepción, dos jóvenes basquetbolistas llegaron con metas claras y desafíos deportivos y académicos a la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Tuvieron que trasladarse desde la Patagonia chilena para seguir con sus sueños y a la vez seguir compitiendo en el deporte que aman, es la historia de María Jesús Oportus Bastías de 21 años y Bárbara Amanda Torres Ponce de 20 años.
Actualmente Bárbara estudia Enfermería, la oriunda de Punta Arenas está feliz en la zona a pesar de tener que venir desde el extremo sur de nuestro país y separarse de su familia y amigos. María Jesús esta en cuarto año de Tecnología Médica, desde Puerto Natales llegó a la octava región y es pieza clave en el equipo de básquetbol de la UCSC, elenco que se alzó con el título en el torneo femenino de la Liga Deportiva de Educación Superior.
Hace un par de años, ambas jugaban básquetbol en la zona de Magallanes, donde coinciden en que el nivel es muy bueno, pero que no hay tantos equipos, se conocieron jugando partidos en contra y ahora son compañeras del actual campeón de Adesup, cada una cumple un rol fundamental en el andamiaje de Alejandro Gyllen, entrenador de la UCSC, quien fue factor para que ambas llegaran a estudiar a la Católica.
Una temporada 2023 que no olvidarán
«Han pasado un par de días desde que logramos una hazaña que creo que no muchos pensaban que se daría, quitarle la hegemonía a la UDEC en el básquetbol femenino, pero en la interna de nuestro equipo sabíamos las armas que teníamos y cómo enfrentar esa final, creo que todas pusimos más de lo que pensamos y pudimos quedarnos con un título que siempre tuvimos en mente. Recuerdo que cuando empezamos con este proyecto, porque son años de trabajo y nada de suerte, perdíamos por muchos puntos ante la UDEC, luego fuimos acortando esa brecha y logramos lo que nos propusimos», dice María Jesús.
Bárbara que juega como base, sabe el rol que cumple y la importancia que tiene en el equipo «Mi tarea principal es que el equipo juegue, crear opciones y confiar en cada una de mis compañeras, si alguna falla tenemos que darle toda la confianza, de esto se trata el básquetbol de estar todas unidas para un bien mayor, creo que como equipo nos hemos afiatado mucho, más que compañeras somos todas amigas y muy unidas, por ejemplo después de quedar fuera del nacional creo que caímos en un vacío, pero nos propusimos salir de ese hoyo y dar lo mejor, al final lo logramos y de la mejor manera posible».
Ambas jugadoras saben que el éxito es pasajero y momentáneo «Tenemos que seguir trabajando, ahora que obtuvimos este gran logro, creemos que nos queda mucho por dar, sabemos que el techo está muy alto, pero queremos entrenar y tener una gran actuación en un torneo nacional Fenaude, sabemos que con trabajo podemos lograrlo», sentenciaron ambas jugadoras, que terminado el año académico volverán a su querido extremo sur de Chile, para recargar energías, encontrarse con sus familiar pero ambas con una plan y convicción de entrenar para llegar mucho más fuertes el próximo año.



