Por Prensa ADESUP
Después de años de destacada labor deportiva en la zona, Alejandro Osses, actual Coordinador de Deporte y Recreación del Club Deportivo Huachipato, ha vuelto a la Universidad Católica de la Santísima Concepción – la casa de estudios que lo vio nacer como deportista – para compartir su amor por el baloncesto con las nuevas generaciones.
“Podría hablar horas del básquetbol, porque es una de mis grandes pasiones. Después de mi mujer y mis hijos, es la segunda gran pasión que siempre he tenido en mi vida”, cuenta el actual entrenador de las selecciones masculina y femenina de básquetbol de la universidad:
- ¿Cuándo y cómo se convierte en entrenador de básquetbol?
- En el año 1980, siendo estudiante de la carrera de Educación Física en la – en ese entonces – Pontificia Universidad Católica, sede Talcahuano, tuve grandes maestros que de alguna manera me cobijaron y me llevaron por el camino del básquetbol, como César Oliva y César Suárez. Así empecé a jugar por la selección universitaria: jugaba de “base”, o al menos intentaba con mucho esfuerzo hacerlo (ríe). Y por el vínculo que desarrollé con el entrenador Suárez, tuve la posibilidad de empezar a trabajar con él como preparador físico de la selección masculina de básquetbol y más tarde, me dieron la posibilidad de trabajar con el equipo femenino, producto de la partida de su entrenador.
- ¿Cómo fue esa experiencia?
- Yo aún era un estudiante terminal de la carrera, per o tenía el ímpetu y las ganas de mostrar lo que yo creía que se podía hacer en el básquetbol. Realizamos un trabajo de varios años con tal ímpetu que obtuvimos grandes éxitos: ser doble campeones universitarios y dos veces vice-campeones en el nacional universitario; también logramos participar en varios eventos a nivel nacional, codeándonos con equipos capitalinos. Y dentro de lo mismo, tuve la posibilidad de dirigir también la selección masculina. Por eso puedo hablar con propiedad de lo que es el básquetbol universitario y, especialmente, el de esta casa de estudios.

- Pronto se cumplirá un año de su retorno a la UCSC, ¿cómo evalúa este regreso?
- En septiembre del año pasado, por una serie de dificultades que tenía la selección masculina de básquetbol, me pidieron que, dentro de mis posibilidades de tiempo, ayudara al equipo. Y como soy el coordinador deportivo del Club Deportivo Huachipato, ha sido un año complejo, porque los tiempos son limitados. Pero dentro de las responsabilidades que me ha correspondido asumir, he tratado de estar lo máximo presente y hacer las cosas con mucha responsabilidad. Así que estoy muy contento de volver nuevamente después de tantos años a esta casa de estudios, con el deseo de que esto se prolongue en el tiempo, y que de alguna manera mejoren las posibilidades y los tiempos de trabajo para con los niños y niñas.
- ¿Qué mensaje les enviaría a los equipos de la UCSC que están a su cargo?
- En el caso del equipo femenino, el año pasado prácticamente realizamos un taller de básquetbol. El llamado ahora es a tomar esto con seriedad y compromiso, y proyectarnos deportivamente para el 2016, pues para eso estamos trabajando, como objetivo a largo plazo. Y en el caso de los varones, nuestro objetivo para el próximo año pasa por encumbrarnos y posicionarnos dentro de los cuatro primeros lugares de la lista.
- Hace un momento dijo que el básquetbol es su segunda gran pasión, luego de su familia, ¿cómo logra equilibrar ambas pasiones?
- Toda mi familia gira en torno al básquetbol, especialmente mis dos hijos, que también juegan. Mi señora fue voleibolista, pero también apaña y siempre apoya. Y somos una familia que nos gusta conversar mucho. Ese es nuestro hobby: estar reunidos y compartir el máximo de tiempo que tenemos juntos.
- ¿Hasta cuándo seguir en el básquetbol?
- Hasta que Dios me acompañe. Soy un apasionado del básquetbol, un “ratón de gimnasio”, y espero que Dios me dé salud para seguir formando chicos y chicas; acompañarlos, orientarlos, atesorarlos, especialmente a las niñas, a quienes quiero y adoro.
