Por Prensa ADESUP
Cuando el equipo de fútbol masculino de la Universidad de Las Américas se coronó campeón del torneo ADESUP, los jugadores celebraron haciendo un “manteo” a su director técnico en la cancha, como una forma de agradecerle la resurrección a contrarreloj del cuadro Laureate.
Pese a su larga trayectoria, Eugenio Poblete toma este triunfo con humildad, disfrutando la alegría que le provoca cumplir las metas que – paso a paso – se ha propuesto en su vida.
– ¿Qué significó para usted asumir la dirección técnica del equipo de fútbol masculino UDLA?
– Por un lado, fue muy gustoso asumir esta responsabilidad, y por otro lado, un desafío muy grande. Intenté respetar todo el trabajo que se hizo antes, pero sí también pensando en que esta llegada mía no la forcé, sino todo lo contrario: la institución tomó la decisión de traerme a mí, y yo afortunadamente dentro de los tiempos que manejo, pude llegar acá.
– ¿Cuál fue el objetivo que se planteó al llegar al equipo?
– Mi objetivo era salir campeón; yo no vine a estar segundos ni terceros, porque la calidad de jugadores que hay ameritaba poder estar arriba. Entonces cuando a mí me plantearon este proyecto dije: “ya, vamos, pero si usted se compromete conmigo, vamos a trabajar”. En dos meses es imposible, pero sí pude ir incorporando ciertos tips de cómo yo veo el fútbol, y afortunadamente me encontré con muy buenos jugadores, que tenían muy buena disposición, así que el avance fue significativo, pese a tomar el equipo la primera semana de octubre.
– ¿Cuál fue la clave de la mejoría del conjunto Laureate?
– Creo que influyó por un lado que a varios de estos jugadores ya les había hecho clases; en esa instancia fueron conociendo mi metodología de trabajo, me fueron respetando como docente y vieron que además de ser profesor de educación física, yo ya tenía el aspecto técnico al ser entrenador profesional, entonces eso creo que fue ayudando a que en algún momento determinado se pudiera dar esta situación… En resumen, simplemente hemos trabajado en equipo.

– Su trayectoria como futbolista profesional es, sin duda, una de sus fortalezas… ¿Por qué decide dejar el fútbol y estudiar Educación Física?
– Hoy soy ex futbolista profesional; jugué entre los años 90 al 2001 en varios equipos a nivel nacional, especialmente en la zona: Deportes Concepción, AF Vial, Deportes Thno, Arica, Huachipato, entonces de alguna u otra manera ese nexo toda la vida lo tuve. Pero sí en algún momento determinado cuando dejé el fútbol, antes de ser entrenador profesional, yo quise ser profesor. Por estas cosas de la vida fui viendo durante el camino, y considerando lo que uno va aprendiendo, que había muchas falencias en muchos aspectos, especialmente desde el punto de vista deportivo, entonces yo dije que quería estar muy bien preparado para cuando se me requiriera, independiente de estar en la universidad. No quería hacer un cursito y ser entrenador así, ¡no, no, no!… Yo hice el camino largo: dejé el fútbol, fui alumno regular cinco años, entré a trabajar a una institución muy seria, que es el Colegio Concepción, donde aún soy docente, y después me he ido incorporando al ámbito de la educación, siempre enrolado al fútbol. Después de una cantidad de años decidí hacer el curso de entrenador en Santiago en el INAF, entonces con los años he vivido experiencias laborales muy gustosas, y esto último, que es estar a cargo de una selección, es lo que yo esperaba en algún momento. He ido paso a paso, con calma, no apurando los tiempos, porque dirigir no es fácil tampoco, menos acá en las Américas donde los chicos estaban 5º hace dos meses…
– Mencionó que hace clases en la UDLA…
– Sí. Yo llevo tres años a cargo de la asignatura fútbol, y por ahí fue el nexo de integrarme al equipo. En la medida que uno siempre ha creído en el buen trabajo y en el trabajo serio, planificado y ordenado, y eso a la larga hace que en algún momento determinado eso fluya, y los mismos deportistas se encarguen también de recomendar a las personas. Diciéndotelo muy humildemente, tengo las capacidades por haber sido futbolista muchos años…, por ahí yo creo que va el tema y el grupo lo ha tomado muy bien.
Estos dos meses han sido difíciles, pero gratificantes, porque me he involucrado nuevamente en el fútbol masculino y han creído en mí.
– Si pudiera impregnarle a los chicos su experiencia como futbolista a partir de algunos conceptos, ¿cuáles elegirías?
– ¡Huy!, ¡qué buena pregunta! Yo creo que lo primero, educación. Como estuve en el fútbol profesional y después me incorporé a la universidad, creo que la base fundamental es educarse de buena forma, guardando las proporciones. Por otro lado, impregnarse de fútbol, pero principalmente investigar y aprender a leer el fútbol, no jugar por jugar, entonces en la medida en que los chicos manejen conceptos futbolísticos, los futuros profesores enseñarán como corresponde. Porque ese es el problema que ocurre en varias partes: se enseña lo que no se tiene que enseñar, y eso es un tremendo error. Hoy en día la información está ahí y los deportistas se dan cuenta cuáles son las personas que manejan bien los conceptos. Hay que hacerse cargo responsablemente de las cosas que uno hace, dentro y fuera de la cancha.
Por eso tengo que cambiarle la cara a este equipo, porque si bien es cierto hay muy buenos jugadores, esto de las disputas, de las peleas, no son elementos buenos de un futuro profesional. Porque acá está también presente eso: como dije, no es jugar por jugar; acá se están formando futuros profesionales, y partiendo de esa base es que me gustó que me trajeran a este proyecto en Las Américas.

– ¿Cómo toma el triunfo de UDLA en el campeonato ADESUP?
– En realidad costó mucho, y parece que es la tónica un poco de la universidad, pero feliz porque nos sacrificamos, aunque tenemos cosas que mejorar, y creo que eso se vio reflejado en el último partido. Los muchachos sacrificaron mucho: detrás de este triunfo hay familias, hay trabajo, estudio, exámenes… Entonces creo que es un bonito triunfo, bien merecido por ellos, que son los que jugaron, aunque en lo personal también me llega este triunfo como conductor de este gran equipo.
¡Qué más puedo pedir! Darle las gracias a esta institución por confiar en mí; a los jugadores que hicieron posible esto en dos meses, y que cualquier técnico no lo cuenta: recibir un equipo en el descenso y tener que subirlo, es una gran experiencia. Uno sufre mucho con esto, pero ahora, aunque sea esta pequeña gran alegría, hay que disfrutarla.
– ¿Hasta cuándo fútbol en su vida?:
– Uff! Yo creo que hasta que me muera… Tengo una esposa que me ayuda; también es docente y sabe lo que a mí me gusta, y ella tenía súper claro al momento de casarnos lo que se venía… A lo mejor no es bueno decirlo, pero detrás de esto hay una mochila muy grande, en todo aspecto, y a medida que uno ha trabajado con mucho esfuerzo y ha entregado esto con mucho sacrificio, ha significado que las metas que yo me he puesto las he ido cumpliendo paso a paso. Mi proyecto de vida ha ido en ascendencia y te lo digo muy humildemente. Ahora, fútbol yo creo que toda la vida, y quizás esto es un paso más de lo que puede haber más adelante.
