Superó en tres sets a UDEC.
Por Prensa ADESUP
El año pasado, y tras dos horas y media de juego, la final del torneo de vóleibol varones LDES Biobío se definió en un set de oro entre los equipos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y la Universidad de Concepción. Esta vez la historia pudo ser similar, sin embargo, a la UCSC le bastaron tres sets correlativos para – una vez más – quedarse con la copa de campeón.
Iniciado el primer set, el sexteto del Campanil comenzó a atacar con todo a los dueños de casa, pero la agudeza visual y la rapidez de los locales les permite recepcionar con seguridad y rematar desde la red con fuerza. Ambos equipos se lucen con aplaudidas jugadas ofensivas, pero finalmente es la Santísima la que se impone y deja el marcador a su favor 25 a 18.
En el segundo set, la UCSC comete errores de recepción, que la UDEC sabe aprovechar; el Campanil comienza a ganar confianza y logra a su favor una diferencia de 4 puntos. Sin embargo, el equipo local remonta y el público asistente los alienta; el 20 iguales presiona al sexteto visitante, que busca quedarse con el set. Pero el nerviosismo hace de las suyas, y los del Campanil ceden ante las impecables colocaciones y los imparables remates de los dueños de casa, que aseguran este segundo período por 25 a 22.
Con la presión de revertir el 2 – 0 en su contra, la UDEC vuelve a la cancha, mientras el público aplaude y anima a sus equipos. Reiniciado el partido, el sexteto local remata con energía; sabe que es el punto débil del equipo visitante y no le da tregua. Sin embargo, el Campanil no se rinde y mete presión; la Santísima comienza a cometer errores y el marcador se empareja 21. Desde ese instante, ambos cuadros dan lo mejor de sí para quedarse con el set, salvando “con la vida” pelotas muy difíciles de alcanzar. El público grita eufórico y aplaude: el 28 iguales altera la adrenalina de jugadores y asistentes, que saben que cualquier error, costará caro.
Un potente remate del equipo católico dificulta la recepción de la UDEC y el balón choca con el techo… El público aplaude y enseguida se silencia; la expectación cunde ante la ventaja del cuadro local. Con la presión en sus manos, el capitán del equipo local ejecuta el saque… y es bueno, porque tras un “gallito” cerca de la red, los locales rematan con energía; la pelota rebota en la mano de un jugador visitante, y cae al suelo sin control… Con el 30 a 28, la fiesta se desata: la UCSC es el campeón del torneo, y una vez más, el equipo levanta la copa en su casa y celebra.
Finalizado el encuentro, Guillermo Jiménez, capitán del equipo ganador, se refirió a las posibilidades que tiene la Santísima de repetir el desempeño del año pasado y ganar la Final Nacional:
Las Finales Nacionales de Vóleibol se desarrollarán en Valparaíso entre el 9 y el 14 de noviembre.

