Duelo convocó a un numeroso público.
Por Prensa ADESUP
A gimnasio lleno, como si fuese “la final”, se disputó el duelo del torneo de Vóleibol Varones LDES Biobío más esperado de la semana, protagonizado por los equipos de la Universidad de Concepción (UDEC) y la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). Y es que para ambos éste era el partido “clave” entre los restantes del campeonato, donde un triunfo les permitía encabezar la tabla de posiciones, y evitar enfrentar directamente a UNAB – el otro equipo fuerte del torneo – en el primer duelo del cuadrangular final (suponiendo que los Laureate quedaran en la 3ª posición).
Por eso el público que colmó las gradas del gimnasio B de la Casa del Deporte, disfrutó incluso los minutos previos al encuentro, donde cada sexteto de jugadores formó un pequeño círculo en la cancha para compartir la última arenga.
Tras el pitazo inicial, un remate inesperado de los visitantes quebró el saque de los del Campanil, presagio de cómo se desarrollaría el resto del set. En efecto, los de la Católica se pusieron rápidamente en ventaja, aprovechando los errores de recepción de los locales. Tras un minuto pedido por el entrenador local, la UDEC intentó revertir su desempeño, pero sus avances fueron enseguida opacados por la rapidez de reacción del equipo de la UCSC, que con fuertes y rápidos remates y efectivos saques, alargó la diferencia de puntos y terminó adueñándose cómodamente del primer set, dejando el marcador 17 a 25.
En el segundo período, el Campanil quebró el primer saque de los visitantes, y aunque la Santísima se recuperó, los dueños de casa reforzaron su estrategia ofensiva, poniéndose arriba en el marcador por 8 a 6. A partir de ese momento, el público asistente “despertó” y comenzó a alentar a una confiada UDEC que quería apostar por el tercer set definitorio. Sin embargo, los visitantes corrigieron sus errores y la diferencia de puntos entre ambos equipos empezó a disminuir.
Con el correr de los minutos, el nerviosismo afloró y la fuerza desmedida hizo que ambos sextetos desperdiciaran sus saques, lanzando el balón fuera de la cancha en varias ocasiones.
Cuando el nivel de ambos se emparejaba y el margen de puntos era mínimo (21 – 20), el corte de tendón de Aquiles de un jugador del cuadro visitante, obligó a poner el partido en pausa, instancia que fue aprovechada por ambos técnicos para replantear la estrategia del juego; tras algunos minutos, el público despidió con aplausos al malogrado deportista, y el duelo se reinició.
El equilibrio en el juego se refleja en un marcador igualado a 24 puntos, donde la ansiedad contagia a jugadores y público, pero la presión ejercida por los visitantes puede más que la concentración del Campanil, que – incapaz de contener tres potentes remates del equipo UCSC – termina cediendo el segundo set por 24 a 26, otorgándole la victoria.
Finalizado el partido, los capitanes de ambos sextetos compartieron sus impresiones:
“Sentimos complicado el partido cuando nos empezamos a equivocar, pero lo supimos sacar adelante y revertir el marcador… Lamentablemente se nos lesionó otro jugador más, lo que ha sido recurrente este año para nuestro equipo, pero hay que doblegar esfuerzos y seguir trabajando en lo que viene… Ganar el partido de hoy nos deja más tranquilos pensando en el cuadrangular, sobretodo porque tenemos un equipo reducido por las lesiones. Era el objetivo de hoy: quedar primeros en la fase de grupos para jugar después con el cuarto clasificado, y lo conseguimos” (Guillermo Jiménez, capitán UCSC).
“Yo creo que estamos mal en una cosa principalmente que es la recepción; el vóleibol se parte con el pase, el primer toque lo vale todo, con eso se parte. Entonces lamentablemente seguimos fallando en eso; es nuestra gran debilidad, y si no lo arreglamos no vamos a ganar nunca… Respecto del cuadrangular, no podemos visualizar eso aún, porque nosotros trabajamos con un solo objetivo, y el próximo es ganarse a la USS. Luego veremos cómo queda el cruce. De todas formas, vamos a darlo todo a ganar” (Andrés Pizarro, capitán UDEC).

