En candente partido, UDLA empató con USS, sembrando la incertidumbre hasta el próximo miércoles.
Por Prensa ADESUP / Foto L. Sembler
Sudaron todos: jugadores, directores técnicos, jueces y el público asistente. Es que el partido disputado esta semana entre la Universidad de Las Américas (UDLA) y la Universidad San Sebastián (USS), dejó nervioso a medio mundo.
Y no es menor: muchos apostaban que el campeón de la División A del torneo de Fútbol Masculino se definiría en este duelo; de hecho, la copa estaba en la mesa del staff de ADESUP lista para ser entregada. Pero el resultado del encuentro dejó todo en “stand by”.
Ante un numeroso público que llenó las gradas del Polideportivo, los equipos salieron a la cancha. Tras el pitazo inicial, el dominio del cuadro Laureate fue mayor, y pronto tuvo su primera llegada, con un lanzamiento que dio en el travesaño. Desde ese instante, los dueños de casa apostaron por los contragolpes, las salidas rápidas y los pases a distancia. En efecto, tras un pase largo, un delantero UDLA recibió el balón mientras ingresaba al área chica, y pese a la doble marca sebastiana y a la salida del portero, abrió el marcador con un preciso remate a los 10 minutos de haberse iniciado el encuentro.
La USS remonta y presiona; ejecuta un tipo libre que es despejado por un defensor con una “chilena”, alejando momentáneamente el peligro. Sin embargo, en el minuto 20, un error defensivo permite que un delantero del equipo visitante enfrente solo al arquero local, batiéndolo con facilidad y emparejando el marcador a un gol.
Los ánimos comienzan de a poco a encenderse y el árbitro empieza a mostrar tarjetas; las discusiones se extienden fuera de la cancha, pero no impiden que el partido siga su curso. Sin hacerse más daño, los equipos se van al descanso.
Comienza el segundo período, y esta vez es la oncena visitante la que domina las acciones, aumentando la cuenta en el minuto 60, luego de un lanzamiento de esquina finiquitado con un certero cabezazo. Nuevamente los ánimos se alteran, y las tarjetas siguen apareciendo; el público se molesta con los constantes cobros, y la ansiedad contagia a las bancas de técnicos y suplentes.
La UDLA se apura en retomar las acciones; está perdiendo el torneo y sólo restan 15 minutos de juego. USS defiende y, mediante contragolpes, trata de sorprender al portero laureate que no deja de gritar para ordenar a sus jugadores. Los locales presionan en el área chica y sorpresivamente consiguen el empate, para desgracia de los visitantes, que miran al cielo y se lamentan.
Cumplido el tiempo reglamentario, se juegan los descuentos. El técnico laureate – expulsado – grita desde una esquina de la cancha y pide la hora; el público, también. Los minutos se hacen eternos, y aunque UDLA mejora su ofensiva, prefiere asegurar el 2 a 2. El árbitro concede a la USS un lanzamiento de esquina y todos los jugadores UDLA van a cuidar la zona de peligro. Tras el despeje, un defensor patea con fuerza el balón hacia otro extremo de la cancha, y el juez da por terminado el encuentro.
Con este empate, el campeón del torneo se definirá la tarde del miércoles 9 de diciembre, de acuerdo a los resultados de los duelos que sostendrán UDLA con UDEC, y USS con UCSC, en una doble jornada que – sabemos – será infartante.
¿Quién se quedará con la copa? ¡Hagan sus apuestas!
